
Duermes horas pero te despiertas igual de cansada, con la cabeza ya en marcha.
Notas tu cuerpo en alerta constante: tensión, ansiedad, un cansancio que no se va aunque pares.
Sigues tirando del carro aunque vayas sobrepasada, porque parar no parece una opción.
Dices que sí cuando querías decir que no, y hace tiempo que no te preguntas qué necesitas tú.
Buscas una solución rápida o una pastilla emocional para esta semana.
Crees que no descansar es un problema que no tiene solución, y que tampoco depende de ti
No estás dispuesta a mirar hacia dentro ni a darte el tiempo que esto pide.

“Comencé terapia porque llegó un punto en el que ya no podía más estar dando vueltas a todo, tenía ansiedad y no sabía como dejar de pensar, sobretodo por las noches. Durante la terapia contigo aprendí que lo que hacía era una forma de protegerme y que intentar tenerlo todo controlado no me estaba viniendo tan bien como yo pensaba. Ahora sé lo que me estaba pasando y te doy las gracias porque he vuelto a descansar y a hacer cosas que antes no hacía y sobre todo lo más importante para mi, A DISFRUTARLAS, gracias mil veces!”

“Puedo decirte que para mi has sido todo un descubrimiento, la verdad es que la terapia me ha hecho ver porque aparecían en mi estos pensamientos y porque toda mi vida me he comportado tan exigente conmigo misma. Gracias a tu trabajo pude empezar a hacer otras cosas distintas, a cuidarme sin tener que esperar a mi límite y "sacando menos el látigo" (como tu dices). No diría que ahora todo es fácil pero vivo dándome bastante más permiso y luchando menos con mi cabeza. ”

“Al principio, no sabía muy bien que me pasaba. Yo me sentía muy cansada, triste, apagada, como si algo no "estuviese bien en mi". Me levantaba por las noches como si no pudiese dormir. En todo este tiempo he aprendido a conocerme mejor a saber porque a veces me siento así y que el problema no es tanto lo que sientes sino lo que haces tú con eso. La verdad es que entender eso me abrió una puerta enorme para querer controlar yo mi vida y no quedarse sentada esperando... Gracias, porque a pesar de que la terapia no es nada fácil, siento que he recuperado mi vida de nuevo. ”
Psicóloga integrativa

Te cuento mi historia...
Durante muchos años fui una de esas mujeres que medían su valor por todo lo que hacían, por lo que conseguían y por su capacidad para sostener.
No me permitía equivocarme y confundía descansar con perder el tiempo. Por fuera parecía tenerlo todo bajo control; por dentro vivía agotada, tensa y en alerta.
Pensé que la solución era esforzarme más, organizarme mejor y comprender lo que me pasaba.
Llevo más de veinte años acompañando a personas y, durante mucho tiempo, trabajé principalmente desde la mente: comprender lo que nos ocurre, hacerlo consciente y aprender a cambiar nuestra forma de pensar y de actuar.
Hasta que me di cuenta de algo que lo cambió todo.
Muchas personas comprendían perfectamente sus heridas y sus patrones y, aun así, seguían atrapadas en las mismas respuestas: preocupándose constantemente, reaccionando con quienes más querían, sintiéndose culpables al poner límites o perdiéndose a sí mismas para sostener sus relaciones.
Comprender es importante, pero no suficiente.
Hay respuestas que no nacen de una decisión consciente, sino de un cuerpo que ha aprendido a vivir en alerta.
Ahí empecé a integrar el trabajo somático y la regulación del sistema nervioso con todo lo que ya sabía. Y empecé a ver cambios más profundos: mujeres que volvían a dormir, que descansaban sin culpa, que ponían límites y que recuperaban la calma, la energía y la conexión consigo mismas.
No voy a pedirte que hagas más. Te acompaño a hacerlo de otra manera: a comprender tu mente, escuchar tu cuerpo y enseñarle, poco a poco, que ya no necesita vivir en alerta. Para que puedas descansar de verdad, relacionarte sin perderte y volver a ti
Una reunión de 45 minutos online, sin coste.
